viernes, 25 de mayo de 2007

La historia de John Smith.

25-05-07

“John Smith vivía en un pequeño pueblo de la costa irlandesa, dedicándose, como tantos de sus compañeros a la pesca, y a beber Guinnes después de trabajar. Pero John no era feliz. Sentía ese tipo de melancolía del hombre que sabe que no se encuentra donde debe, y creía que nada le llenaba y se sentía pobre, solo y desamparado. Un día decidió pedir consulta al consejo de ancianos y estos le comentaron que lo único que podía ayudarle era subir a la montaña de Möhn para pedir ayuda al propio Dios.
Tras pensárselo detenidamente John decidió subir a la montaña sagrada a consultar su problema con Dios y despidiéndose de su familia y conocidos comenzó el viaje en busca de su felicidad.

Era el anochecer de la tercera jornada de viaje cuando John llegó al bosque de Greentrees, y decidió hacer noche en algún descampado. Buscando el mejor sitio para dormir, John vio fugazmente algo que le alteró. Fijándose un poco mas se dio cuenta de que unos ojos rojos y brillantes le observaban. Asustado, John comenzó a correr sin mirar atrás pero tan alocadamente que tropezó con unas raíces secas y cayó. Al levantar la mirada lo que vio fue un viejo y famélico lobo, tan delgado que se veía el bosque a través de su piel.
-Donde te diriges en una noche tan oscura. Dijo el lobo.
- A la montaña sagrada de Möhn, a ver a dios, para pedirle consejo.
El lobo le miró profunda y gravemente, como solo los lobos saben mirar, y tras pensarlo gravemente le dijo.
-Mírame, estoy viejo y enfermo y no consigo curarme. Si llegas a la montaña. Por favor, pide a Dios por mí.
-Eso haré. Contestó John.
Tras esto el lobo se alejó dando traspiés y se introdujo en la espesura del bosque.

Mas tranquilo John se levantó y fue en ese momento cuando vio dónde había tropezado. Eran las raíces de un antiguo y grandioso sauce, que se veía seco y moribundo. John lo miró apesadumbrado y triste por su suerte, y entonces el viejo árbol le habló.
-He oído que vas a la montaña sagrada a hablar con dios ¿verdad?
-así es, contestó John.
-Por favor, si lo consigues, pide por mi, ya que no se porque desde hace algún tiempo mis raíces no son capaces de agarrarse a la tierra, y me estoy secando.
-así lo haré Viejo Sauce. Contestó John.

Y entonces John prosiguió con su largo viaje. A los 5 días de caminata, sin agua ni comida, y con un gran cansancio acumulado John cayó sin conocimiento.

Lo primero que vio al despertar fueron los impresionantes ojos verdes de una bellísima mujer pelirroja de los que John cayó enamorado al instante. Tres semanas pasó John en la cabaña de la hermosa dama recuperándose y durante ese tiempo, el amor que sentía fue creciendo y creciendo. A pesar de ello el séptimo día de la tercera semana John decidió seguir con su viaje a la montaña sagrada de Möhn a hablar con Dios y pedirle consejo. Antes de irse, Shera, la mujer pelirroja le rogó a John que pidiera a Dios por ella pues no sabía porque se sentía sola y desgraciada en ese bosque.

Y así partió y andando durante 5 semanas más consiguió alcanzar la cima de la montaña de Dios y allí lo encontró, sentado en la gran piedra rúnica de la sabiduría. Se acercó con temor y respeto a Dios y se arrodilló ante Él recitando la antigua plegaria.
Entonces Dios, habló, y con su voz de trueno dijo.
-John, has hecho un largo viaje para hacerme una pregunta, házmela pues, aunque ya se cual será.
-Oh, buen Dios, dime, por favor, cual es el secreto de la felicidad.
- John, escucha atentamente porque este es el secreto mejor guardado, y medita en lo que te voy a decir. El secreto de la felicidad es BUSCARLA.
John quedo asombrado por la profundidad y a la vez la simpleza del pensamiento de Dios y entendió que su misión en la vida era buscar aquello que le iba a hacer feliz.

-Muchas gracias Padre, dijo John, y tal como había prometido rogó a Dios por el Lobo, el Sauce y la Mujer. Y Dios le respondió.

Con una nueva mirada en sus ojos John comenzó el viaje de vuelta con la energía del que tiene un objetivo y enseguida llegó a la cabaña del bosque. Shena al verle corrió hacia el y le abrazó con ternura. Tras el abrazo le preguntó si había visto a Dios y si le había ayudado y John le explicó la respuesta del Padre. Y le dijo que para que ella dejara de sentirse desgraciada debía buscar un hombre del que estuviera enamorada y vivir con el.
-Entonces soy feliz. Dijo Shena. – Porque tu eres ese hombre del que estoy enamorada, y quiero que vivas aquí conmigo.
-No puede ser. Dijo John. Porque yo tengo la misión de buscar la felicidad. Y así partió.
Andando, andando John llegó al bosque de Greentrees y encontró al viejo sauce. Al verle el árbol se alegró mucho y tras saludarle le preguntó por la respuesta de Dios.
-Tu problema, Viejo Sauce, es que tienes un gran tesoro de oro y joyas enterrado entre tus raíces, y por eso no puedes aferrarte a la tierra y crecer.
- Pues entonces John, ya que Dios me ha dado ramas en lugar de manos ayúdame y desentierra el tesoro y quédatelo, que yo no lo necesito.
- Lo siento, pero mi misión es buscar la felicidad y no puedo perder el tiempo en desenterrar nada.
Y siguió su camino por el bosque hasta que vio los rojos y brillantes del lobo. El animal se acerco alegremente a John y saludándole, le preguntó por su entrevista con el Padre.
-Pedí por ti, Lobo y me dijo Dios que para resolver tu problema debes unirte a los demás lobos, cazar y comer con ellos y así curaras tu enfermedad.

Tras oír esto el lobo se abalanzó sobre John y arrancándole la garganta de un mordisco le mató"

11 comentarios:

Moran dijo...

Q cruel. Conclusión? Q lo importante no es buscarla, es SABER COMO buscarla. Pensaré en ello!

Gorko dijo...

¿Y esto no tiene moraleja?

Marisa dijo...

John es "tonto del culo", la felicidad la tenía ante sus propias narices y no supo verla por su propia estupidez.

Me alegro de que el lobo se lo comiera, se lo merecía por imbécil.

La moraleja es "hay personas que nunca se conforman con nada y quien no aprecia lo que tiene no se lo merece".

Estaba vivo, tenía una mujer estupenda a su lado y le daban un tesoro. ¿Que coño quieres? no hay que ser tan egoísta en la vida...

Gorko dijo...

Para mi eso no es ser egoista. Cada uno tiene su propio concepto de felicidad. Puedes tener todo el oro del mundo y la mujer mas maravillosa y no ser feliz.

Egoista es cuando lo quieres todo para ti. Él, no quiere todo para él, sino que busca lo que realmente le llene. Si fuera asi, hubiera cogido el dinero, la mujer y hubiera seguido buscando.

Er Pi - dijo...

El problema es que john estaba triste porque estaba solo y era pobre y Dios le pide que busque la felicidad. Pero el no se para a pensar en que es la felicidad para el, simplemente busca, sin saber que buscar y por eso no ve que tiene la felicidad al alcance de la mano. Por eso muere sin encontrarla, porque cuando la tiene cerca, no la sabe ver

Marisa dijo...

Aunque tuviera la luna no seria feliz, la felicidad va de dentro hacia afuera y solo la alcanza quien sabe verla.

No hay que buscar ninguna estrella fugaz que caiga en tu cabeza...

La ceguera de John es propiciada por su propio ego e inmadurez, no tiene ni idea de lo que quiere ni de lo que busca, por eso no lo encuentra.

Julián dijo...

En fin... no sabeis apreciar la ironía... si que encontró la felicidad.. pero la del lobo,....

Gorko dijo...

Es lo que tiene no tener moraleja... nunca fui bueno en literatura con los comentarios de texto.

P.D. ¿seguirá el puto lobo vivo? ;)

Arekusu dijo...

Y este no era el de las zapatillas?

Brenda dijo...

A mi me hizo pensar que tu felicidad está en hacer feliz a alguien más, la suerte sería que puedas darte cuenta cuando la felicidad del otro es también la tuya y no dejarla pasar.

Anónimo dijo...

Que lobo mas capullo, casi tanto como el John. Seguro que el lobo luego se quedo con el tesoro y calzandose a la peliroja.