martes, 5 de febrero de 2008

Aprender a ser malvado...

5/02/08

Querido diario:

Estoy adentrándome en tierras pantanosas.

Hasta ahora siempre he tenido un pequeño fallo de programación dentro de mi loca cabecita. No sé si por culpa de mis padres, o porque mi infancia fue jodida, (imagina la infancia de un niño obeso, tímido y algo freak y hazte a la idea de todo por lo que tuve que pasar…) he tenido la tendencia de hacer el bien siempre que he podido.
Siempre he echado una mano al que me la ha pedido, incluso a algunos, antes de que supieran que iban a necesitarla. He pensado más en lo que están en mi entorno que en mi mismo y me he puesto casi siempre del lado del débil o del que ha sufrido la injusticia.

Y ahora me estoy metiendo en un mundo donde no hay amigos, donde tengo que pensar sólo en mí mismo y en llegar a fin de mes con la cuenta de resultados abultada. Esto significa que si tengo que cobrar un precio desproporcionado por un producto que a mí me cuesta muy poco a una persona, debo hacerlo sin pensármelo dos veces. Si tengo dos maneras de hacer algo, la cara o la barata, tendré siempre que convencer a la persona que tengo delante de que lo que le conviene es lo caro, y mirándole a los ojos además.
Aquel que me conozca puede pensar que soy un tío jovial, alegre y echado p´lante, pero no lo soy en absoluto. Y cuando tengo que engañar a una persona o sé que estoy haciendo algo que no es justo para ella, se me nota. Me pongo nervioso, enrojezco y no articulo bien las palabras.

Por desgracia, a partir de ahora tendré que luchar a diario contra estas sensaciones, y más me vale vencerlas pronto si quiero sobrevivir en este mundo salvaje y selvático.

Deséame suerte pues, Querido Diario.

3 comentarios:

Patxo dijo...

No, no, no y no!.
No se trata de engañar al personal. Por ahí no vas a ningún lado. Se trata de que tú ofertas un producto/servicio en el que los materiales tienen un coste pero además de este coste material tienes otros fijos (amortizaciones, alquileres...) y además supongo que tendrás la extraña costumbre de comer al menos un par de veces al día, una vivienda que mantener (de momento creo que en los puentes no iban a dejar que vivieses)...
Todo eso tienes que "meterlo" en el precio final.

Y al cliente no se le engaña, al cliente hay que aconsejarle profesionalmente y ponerle los pros y los contras de cada opción que le presentas. Eso sí hay que presentar tres o cuatro opciones como máximo (busca info al respecto, está estudiado). Una vez el cliente decide sabe lo que se ha llevado y quizás no hayas ganado todo lo que hubieses podido con ese cliente, pero ya sabes que el boca-oreja funciona y que el cliente se acordará de ti la próxima vez que le surja una necesidad.
Como ejemplo rápido puede valerte el tema de los ordenatas...

Ánimo

Gorko dijo...

Como me dijo una buena amiga... la vida es un show... actua

Show must go on!!!

saludos

Marisa dijo...

Ser tu mismo/a es tu mejor tarjeta de presentación.

Actuar al final te convierte en una persona que no has sido nunca y te aleja de tus autenticas metas. Prefiero ser yo aunque pague un alto precio.

En la vida hay que tener el suficiente valor para ser lo que se es. Un pájaro no puede ser un ciervo por mucho que lo intente....

Mascaradas ya he visto demasiadas, al final solo provocan tristeza a las mismas personas que las utilizan.

La vida esta llena de sorpresas y se te puede caer "el escenario" cuando menos lo esperas.

Tu amiga querido Gorko no te dio un buen consejo... Lo siento por ella si se rige por esas pautas tiene que ser una mujer muy triste... porque nunca puede ser como realmente es y se puede perder muchas de las mejores cosas de la vida, las cosas autenticas y hermosas de verdad...

¡Ser uno mismo/a es doloroso en muchas ocasiones pero merece la pena!

Hay que ser valiente para reir, llorar, sufrir, tener alegrias o afrontar todas las situaciones de la vida. ¡VIVE! porque solo quien ha vivido de verdad puede morir con una sonrisa en los labios..