viernes, 8 de junio de 2007

Contrasta, contrasta, contrasta

8-06-07

Querido diario:

Cada día me doy más cuenta de lo equivocado que estoy. Hasta ahora, de verdad creía que vivíamos en la mejor época de la historia. Tenemos acceso a la educación, el conocimiento y la tecnología, un acceso como nunca antes la humanidad ha tenido. Tenemos bibliotecas al girar la esquina, internet, televisión, radio, cine, información allá donde miremos. Quizá demasiada información.

Demasiada, digo, porque está empezando a verse un síndrome de la sociedad de la información, y es la saturación de ésta. Tenemos tanta, que muchas veces ya no sabemos distinguir lo que es verdad y lo que es mentira entre toda la vorágine de datos que nos entra por los ojos. Estamos aprendiendo a dar por hecho lo que leemos en libros, lo que vemos en los medios o lo que buscamos navegando, sin darnos cuenta, que no todo lo que está escrito es verdaderamente cierto. Un gran porcentaje de libros que leemos son meras opiniones, que no tienen ningún respaldo científico. El simple hecho de que el señor J.J. Benítez o Don Javier Sierra o Mr. Iker Jimenez escriban libros, no da mayor valor a sus palabras y ya, ni siquiera una noticia que aparezca en un periódico o en un informativo de televisión podemos creerla sin lugar a ninguna duda.

Por todo esto, y porque tenemos esa facilidad de encontrar lo que buscamos, no debemos quedarnos con la primera impresión, y creernos sin más lo que leemos, porque muchas veces podemos encontrarnos con las llamadas “Leyendas urbanas”.

Estas leyendas son historias que se empiezan a mover de boca en boca, sin ningún tipo de contraste científico, ni policial ni periodístico, pero que, al tener la característica de parecer reales, se dan como tal. Y ese es precisamente el secreto de su éxito, son historias que, aunque nunca hayan sucedido realmente, “Podrían suceder”. Es decir, sería factible, que, en la alocada sociedad actual, una persona que no tuviera un control mental normal, o que estuviera loca, pudiera hacerlo. Es decir, mezclamos la ficción de lo que vemos en el cine, con la horrible realidad que vemos en los medios y pensamos que todo puede suceder. Eso es que el hecho de que pueda suceder no significa que haya sucedido, no, por lo menos, antes de la publicidad de la leyenda urbana. Es decir, que, como en el ejemplo anterior de hámster, leyenda urbana, alguien podría pensar, va, venga, voy a probar, y haga realidad la leyenda, lo que la haría cierta, y ese es el objetivo del creador del cuento.

Por lo tanto, mi recomendación es, que siempre que leamos o oigamos algo que nos llame la atención o que nos parezca extraordinario a simple vista, nos tomemos la molestia de buscar, contrastar e investigar, con los medios que tenemos a nuestro alcance.

3 comentarios:

Marisa dijo...

Yo no baso mi vida en "leyendas urbanas" tengo mis propias experiencias para basarme en muchos hechos de los cuales expreso mi opinión.

Por diversas circunstancias de mi vida he tenido experiencias llamémoslas "curiosas o exóticas", muchas anécdotas y he conocido a gente bastante diferente.

Te diré que hay "gente para todo" para bien y para mal. Hay gente que disfruta ayudando y otra disfruta "haciendo daño" sin tener ninguna razón para ello solo una mente especialmente retorcida.

Hay personas capaces de absolutamente todo, eso no es una leyenda urbana si tu no has conocido este tipo de personas considérate especialmente afortunado pero desgraciadamente existen. Ojala fueran leyendas urbanas, pero no lo son...

Realmente podría contarte alguna que otra historia protagonizada por gente que conozco en persona que te pondrían los pelos de punta pero no quiero hacerlo porque realmente no lo encuentro agradable como comprenderás y no me interesa perjudicar a terceros "inocentes" que podrían salir afectados sin comerlo ni beberlo.

La realidad siempre es mucho más cruda que la ficción, eso no lo dudes nunca.

arekusu dijo...

Hace unos años corria una historia en los mentideros del este de Medison Creek sobre unas zapatillas John Smith (el de la fábula) que no eran comodas ni bonitas.....pufffff, paparruchas...una leyenda urbana.

Marisa dijo...

Pa' anima' er blog:

http://www.goear.com/listen.php?v=5af64d5